domingo, 17 de julio de 2011

Primer acto

Puedes correr, puedes gritar, puedes llorar tanto como quieras, pero siempre alcanza a sus victimas, apenas pueda visualizar tu nombre en su hoja de trabajo, caerás, sentirás el peso de su sombra sobre ti, podrás saborear su amarga y oscura esencia, un momento justo antes de que te tome y se lleve lo que vino a buscar.
Todo comienza por tus actos, luego por tus acciones, todas equivocas y sin sentido, pero tranquila respira no todo es tan aburrido, en un punto culmine cuando ya hayas jugado tu ultima mano te verás cayendo en un final dramático, muy lentamente, recordando todo el pasado vivido, pensando en el ¿por qué?, miras hacia abajo, el suelo se acerca, vez su reflejo en la ventana, dices que esto no puede terminar aquí, tu voz suena raspada y débil, falta poco, se escucha una risa de placer y a continuación un golpe muerto asota el suelo. Se desliza un silencio dentro de la habitación.
Has llegado al piso, tu piel siente la madera vieja y absorbe el frío que se aferra al dolor, no sabes donde estas, al enfocar tus ojos sin alma hacia adelante lo ves y en un suspiro recordaste como fue todo, revives cada segundo; cuando golpeo tu puerta y escuchaste ese sonido tan crudo a metal afilado, luego lo viste, un viento helado se posó sobre tu rostro y lo supiste, era hora de correr, pero seguías ahí, frente a la puerta, ¿por qué no corriste?, ¿tenias miedo?, ¿miedo a morir o miedo a no seguir viviendo?, pero ¿que vida vivir?, no habías sido tú quien pidió tantas veces morir, no fuiste tú quien deseo que todo acabara de una vez, ahora era el momento, entonces ¿por qué quieres escapar?. Se te ve estático frente a la puerta, solo suena el tic - toc del reloj y tú no piensas en nada, ya sabes que moriste.

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